Y CUANDO DESPERTÉ

Y cuando desperté aún podía ver el cielo azul a través del techo.

El día antes de empezar mi viaje, tuve un sueño sobre una casa que se parecía mucho a una de Frank Lloyd Wright. Yo estaba dentro de ella, todo estaba muy oscuro, y no había manera posible de saber exactamente dónde me encontraba. Suponía que había cuartos y puertas y ventanas y muebles y quizás otras personas, pero no podía asegurarlo. Me percaté de que había un pequeño rectángulo justo en frente de mi ojo derecho a una distancia indeterminada. Podía ver a través de él y se movía cuando yo movía la cabeza; era como tener unas gafas especiales pero con un parche sobre una de las lentes.

Entonces, mirando a través del rectángulo pude ver el interior de donde yo me encontraba. Fue toda una nueva experiencia, como aprender a andar. La verdad es que no recuerdo haber tenido que aprender a andar, así que esta metáfora no funciona muy bien. Pero de todas formas, apuesto a que era algo por el estilo.

Había muy pocas cosas que me recordaran a una casa, pero no me cabía ninguna duda de estar dentro de una. Sólo podía ver los muros, el techo y el suelo. Las ventanas y las puertas parecían como recortadas a mano, como con una sierra circular o una motosierra. No había separación entre los dos pisos y a juzgar por lo que veía a través del pequeño rectángulo, mi cuerpo era muy largo. Yo llegaba hasta la mitad de las ventanas del segundo piso. Esto significaba que no había suelo que separara las dos plantas, y me daba la impresión de que nunca lo había habido. Así pues, no era una casa, era más bien como una casa de mentira, como las de los escenarios de las películas. Ahora que lo pienso, no había ningún cristal en las ventanas, ni tampoco muebles ni otras personas, exceptuando mi madre que, aunque no estaba dentro de la casa, estaba allí, en algún lugar no visible. Yo sabía que ella se encontraba lejos, tan lejos que si yo hubiera querido que ella viniera, habría tenido que gritar muy fuerte. Todas estas cosas se me estaban revelando poco a poco a través del misterioso rectángulo que tenía delante de mi ojo.

Entonces todo sucedió muy rápido. El pequeño rectángulo empezó a moverse rápidamente por el espacio, obligándome a seguirlo. Pero esto era muy raro, ¿quién estaba moviendo mi cabeza?. Yo estaba intentando comprender algo, a mi propio ritmo, dentro de ese espacio oscuro, cuando de repente parecía como si alguien estuviera detras de mí obligándome a mirar a través de su campo de visión, si es que eso es posible, para de aquella manera ver algo. Aunque no sentía ninguna presión sobre mi cuerpo, como manos tocándome, o cuerdas amarradas alrededor de mis brazos o mis piernas, nada en absoluto, tenía la sensación de estar como obligado a seguir un movimiento ajeno. Quizás yo no tenía cuerpo - eso lo explicaría todo - pero creo que esto no tiene ningún sentido. Llegué a la conclusión de que tenía que ser el primo segundo de mi padre el que estaba detrás de todo esto, y detrás de mí también.

Mi explicación para tan complicado mecanismo y procedimiento fue que alguien quería que yo viera algo y de que quería cerciorarse de que la composición rectangular que yo veía no fuera diluida de ninguna manera, signifique esto lo que signifique. Yo no me encontraba en posición de discutir, así es que decidí cooperar. Durante su frenético curso, se paraba violentamente, haciéndome mirar a ciertas esquinas y a ciertos muros, todos los cuales estaba vacíos, por supuesto, así que no tenía ni la más remota idea de a qué demonios estaba mirando. Me pareció que toda esta acción arriba y abajo, estaba intentando conectar lo que yo estaba viendo con el significado de lo que yo estaba viendo. Era como en un relieve, donde desde un solo punto de vista lo ves todo, como en "La Marseillaise" de Françoise Rude.

No estoy seguro de si pensé todo esto en aquel momento, pero incluso si así fuera, no me sirvió de mucho. La realidad era que mi cabeza parecía que se iba a desprender de mi cuerpo en cualquier momento. Las post-imágenes que permanecían en mi nervio óptico estaban por todas partes, se superponían unas a otras. Yo estaba totalmente confuso y ya no podía ver nada. Intenté cerrar los ojos pero fue inútil. Me sentía como Alex en la película "La Naranja Mecánica", cuando los malos le obligaban a mirar películas porno; aunque al principio él estaba encantado, debido a una misteriosa droga que le estaban suministrando, después de un tiempo, llegó a odiarlo. Él tampoco podía cerrar los ojos.

Entonces me di cuenta de que una segunda construcción se estaba configurando justo delante de la ya existente, es decir, entre yo y la casa-decorado estaba apareciendo algo. Imágenes congeladas provinientes de mis propios ojos, todas a la vez, de alguna manera estaban haciendo que esto sucediera. Debido a algún fenómeno desconocido, los muros de la casa-decorado empezaron a romperse y a separarse dejando amplias aberturas hacia el exterior. Pero nadie podía ver todo esto desde el exterior, excepto quizás mi madre que estaba allí, en algún lugar, aunque bastante lejos.

Todos estos paneles a mi alrededor parecían seguir una secuencia narrativa, salían de la pared como en un relieve. Pero pronto estaba claro que la división entre los paneles estaba casi completamente borrada, seguramente debido al fenómeno de las post-imágenes. Estaban mezclados, superponiéndose unos a otros. Ahora todo esto se parecía a las "Puertas del Infierno" de Rodin, en el sentido de que no se podía seguir una narración coherente.

Algunos paneles estaban recortados de la pared, de ese modo el interior del muro quedaba expuesto. Ahora se podía ver la red estructural que lo formaba. No era muy probable que mi madre tuviera algo que ver con lo que estaba pasando. Pensé en gritar, en pedir ayuda a alguien, pero me di cuenta de que era demasiado tarde, todo esto estaba a punto de desplomarse en mi cabeza, y ya no había tiempo para nada.

Todavía no podía mover los brazos ni las piernas, y mi cabeza continuaba moviéndose rápidamente de una esquina a otra y de arriba a abajo. Empezó a entrar luz, mucha luz, a través de las aberturas y también a través del techo, y éste al final estaba completamente abierto como una alcachofa madura.

De repente mi cuerpo salió despedido de aquel lugar hacia arriba, hacia el cielo abierto. Desde allí podía contemplarlo todo a vista de pájaro. La construcción estaba realmente desintegrándose, como plegándose sobre si misma. Y allí estaba mi madre, de pie, contemplando lo que estaba pasando desde fuera y señalando con su mano.

En el resultado final parecía querer mostrárseme aquello que no puede ser mostrado, o aquello que no puede ser pensado. Pues no era la casa lo que se mostraba, era precisamente aquella otra construcción que se interponía entre la casa y yo.

Entonces me desperté y escribí esta lista de cosas que debía hacer:

1 - Construir una casa / construir una casa gigante/ construir una casa maqueta.

2 - Hacerle fotos desde dentro.

3 - Construir otra casa con las fotos al mismo tamaño / más grande / más pequeña.

4 - Se puede cortar la primera casa siguiendo las líneas de las fotos.

5 - También se pueden sacar fotos a la segunda casa construida y aplicar el mismo proceso, pero esto sería muy complicado, creo yo.

Resultado:

* Casa

* Fotos de la casa

* Otra casa

Se pueden poner muchas o pocas imágenes para construir la segunda casa, aunque lo mínimo sería una para cada esquina.